miércoles, 5 de julio de 2017

BULLYING

En estos días es común hablar del bullying entre los jóvenes, adolescentes o entre niños y niñas. Pero hay un tipo de bullying del que nadie habla: bullying a los adultos mayores o ancianos. El maltrato, el acoso, no es exclusivo de los menores de edad.

El bullying se puede ejercer de muchas formas, intimidaciones, humillaciones, indirectas, aislamiento, burlas y el mal trato.

Las personas más abusadas son aquella de mayor edad o quienes padecen una enfermedad que los hace más vulnerables. Y quien ejerce la violencia o bullying experimenta también un placer, es como si el ego se inflará y generará satisfacción.

El comportamiento violento en la escuela o el hogar
es influenciado por el mundo que nos rodea. Algunos atribuyen la violencia a una crisis política, social y económica, yo lo atribuyó a un problema del corazón.

Cada acto del ser humano desnuda su corazón y lo que en él hay. Es imposible que exista un cambio externo si primero, no lo hay interno, en el corazón, en la mente, y en la forma de actuar. Y ese cambio solo puede venir por Jesús.  Cada día hay miles de personas de la tercera edad que reciben insultos, golpes, humillaciones en silencio, no dicen nada porque no tienen donde ir o para no quedarse solos.
Es urgente cambiar el trato a los ancianos, los jóvenes deben entender que ellos merecen respeto y un buen trato, Dios nos manda que honremos a las personas mayores.

“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor” Levítico 19:32


 “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre… a las ancianas, como a madres”. 1 Timoteo 5:1-2