viernes, 28 de marzo de 2014

RAZONES DE PESO



Para algunos, una hora de ejercicios en el gimnasio, salir a caminar 45 minutos al día o comer saludable es algo exclusivo de modelos, deportistas o personas que quieren verse bien. Y hay quienes hasta se animan a decir “que eso  es para vanidosos.”

Pero en realidad no hay nada más espiritual que cuidar el cuerpo. ¿Espiritual? Así es. Dios creó tu cuerpo, es el templo del Espíritu Santo, y como todo lo que tienes, no te pertenece: solo tienes el derecho de administrarlo de forma correcta. Administrarlo mal es comer todo lo que quieres y no lo que debes. Tengo un caso de una amiga, que quisiera compartirles:

“Durante muchos años descuide mi cuerpo llenándolo de comida basura; después de muchos intentos- fallidos- con dietas y ejercicios volvía a recuperar lo perdido. No fue hasta que conocí verdaderamente al Espíritu Santo que me di cuenta que la obesidad es un problema físico y también espiritual; ¿por qué? Porque era mi cuerpo, mi estómago el que gobernaba mi vida. No tenía dominio propio. En mis fuerzas nunca podría bajar de peso; el Señor me dio la fortaleza para tener dominio sobre mi cuerpo, control sobre la elección de mis alimentos.”

Hombres y mujeres con propósito ponen en riesgo a diario su salud y su vida por su debilidad de carácter. Ir a un gimnasio o comer sano, no es vanidad.  Nosotros debemos ser guardianes de nuestro cuerpo, vigilar que nada lo dañe. Nuestro cuerpo, por ser templo del Espíritu Santo, debe ser conservado limpio y santo: no te dejes  gobernar por la gula, el cigarrillo, el alcohol, o la comida chatarra.

Si comes por impulso, por un deseo incontrolable, es tiempo que entregues esa aréa al Espíritu Santo. Rinde todo a Él y permite que sea Él, el único que gobierne tu vida: Él te ayudará a tener dominio propio.