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miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿EN CRISIS?



El pago de la luz, las facturas, la cuenta de la tarjeta de crédito no parece tener nada espiritual. Pero son reales y son necesidades de cada persona. Seguro te has sentido afanado o preocupado por las cuentas que pagar, en estos días. Y, te cuento, yo no he sido la excepción. 

Pero, aprendí que realmente Dios nos está mandando a vivir por fe. Entiende y medita en esto: VIVIR POR FE. Se supone que si tú te sientes justo (porque Cristo te justificó en la cruz) debes estar tranquilo, calmado, sin afán. Porque Él dice:“El justo por la fe vivirá”

Dios es nuestra fuente, nuestro proveedor. Debemos tener fe en sus promesas y esperar lo inesperado en nuestras vidas. Él también se encarga de nuestras necesidades materiales.

Dios es un padre que ama a sus hijos y los disciplina. El provee más allá de lo necesario a aquellos que son buenos administradores y a los que tienen una visión clara.
Sí estás angustiado, descansa en Él, medita en sus promesas. Y decide confiar en el Padre Celestial para todo. Dios es maravilloso, asombroso, debes estar expectante de lo que puede desatar en tu vida y en tu billetera. 
 
Hoy, oro para que cada persona que lee este blog, reciba revelación de la provisión de Dios y declaro que los milagros financieros empiezan a ser habituales en sus vidas y las de sus familias. Estoy segura que así será, porque nuestro Padre es El TODOPODEROSO.

viernes, 17 de agosto de 2012

¡DEJA TU CARGA!






Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. (Salmo 55:22)

Un día un hombre conducía su camioneta nueva por una  polvorienta carretera, cuando vio a un peatón, junto al camino que esperaba que alguien lo llevara en su vehículo.
El caminante cargaba sobre sus hombros una caja muy grande y pesada, y se le veía exhausto por el calor del día. 
El conductor detuvo la marcha y le preguntó:
-¿Hacia donde se dirige?
- Al pueblo más cercano, contestó.
- Súbase atrás y lo llevaré hasta allá- le dijo. Unos pocos kilómetros más adelante miró por el espejo retrovisor y se sorprendió al ver al hombre sentado en el piso de la camioneta todavía con la caja sobre sus hombros.
Finalmente detuvo la camioneta, se bajó y fue hacia el hombre y le preguntó:
¿Por qué no descansa y deja su maleta sobre el piso?
¡Ah!- dijo el hombre. -Es que no quiero dañar su camioneta nueva.

Hay muchos cristianos y cristianas, que como este hombre, tienen debajo de sí el vehículo de la salvación, pero todavía siguen llevando sobre sí su propia carga pesada.
Una vez tras otra, Jesús les dice: -Deja tu carga, descárgala. Yo la llevaré por ti. 

Si hoy estás angustiado, preocupado o desesperado por alguna situación es porque aún no has entregado tus cargas al Creador del universo. ¡Deja tu carga a un lado y vive con la paz que solo Dios te da!