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lunes, 27 de agosto de 2012

UN DÍA A LA VEZ



¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza. (Salmo 42:5)

Vivir por fe es la mejor forma en la que puedes vivir.  
Y es que, en realidad, no hay otro camino entre nosotros y Dios. Si bloqueamos ese camino no podremos comunicarnos con nuestro padre celestial. La fe es el puente que nos une a Él.

Una historia cuenta que un hombre se cansó de estar todo el tiempo preocupado por qué habría de comer, de vestir o cómo pagaría en los años siguientes la renta de su casa. Dios habló a su corazón y le dijo: ¿por qué te cargas con la preocupación de tantos días si sólo vives uno a la vez?

Nunca te rindas ante las preocupaciones innecesarias, ¿Quién te dijo que a la noche no la seguirá la mañana? ¿Quién te dijo que el invierno duraría para siempre? Sabes que el día sigue a la noche, la primavera y el verano siguen al invierno. Pon tu confianza en Dios. Espera en Dios. Él jamás ha tenido un fracaso.

sábado, 21 de abril de 2012

DESPUÉS DE LA NOCHE


“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”

San Juan 14: 16-20

Hay una pintura muy famosa del Renacimiento en la que se puede ver a un ángel tocando, de manera muy curiosa, las espinas de la corona que usó Jesús durante la crucifixión.

Esta obra de arte me hace entender que el dolor no puede ser percibido ni entendido por los ángeles porque no está hecho para ellos. Está creado para los seres humanos y, este dolor, aunque cueste creerlo tiene un propósito.

Durante los momentos de dolor es cuando más consciente te haces de tu fragilidad y tu necesidad de Dios. Cuando llega el dolor, éste moldea y fortalece tu carácter. Los frutos más poderosos de la vida nacen durante el dolor. Las bendiciones se valoran más cuando las antecede un momento de dolor.

Solo durante la más obscura noche es cuando mayor es la belleza de las estrellas. Así tambi más obscuros de nuestra vida, es cuando podemos ver la belleza de ad, son una bendici de manera muy curiosa la corona de espinaén solo en los momentos más negros de nuestra vida, es cuando podemos contemplar la grandeza del amor de Dios.

De ahora en adelante cuando lleguen los problemas no te venzas. Busca la parte buena en medio de ese dolor, porque sin el dolor no podríamos conocer al más hermoso consolador: El Espíritu Santo.