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jueves, 10 de octubre de 2013

EL SIGUE A TU LADO


Dios puede atravesar la distancia, el espacio y el tiempo. Su trono está en el cielo pero puede abrazar al que está perdido,abandonado y al que sufre un terrible dolor.

Su brazo de amor NO se ha acortado y Él desea bendecir al desesperado al que clama a Él. Pero muchas veces Dios te envía para que tu seas:  Sus manos, Sus pies, seas la extensión de Su Amor.

Por medio del amor de Dios que hay en ti, puedes consolar como el Padre lo haría, puedes extender tu mano al que necesita ayuda. Dios usa las manos consagradas a Él para traer bendición a la Tierra. 
Dios también utiliza tus palabras para dar aliento, para llenar de paz a aquel que está sumergido en su angustia. 
Olvida por un momento lo que tu estás pasando. Y llama o busca a alguien que necesita una palabra de consuelo, un abrazo reconfortante o una sonrisa amigable.

jueves, 6 de septiembre de 2012

JUSTO EN EL BLANCO

 
Tú formaste mis entrañas; me hiciste 
en el vientre de mi madre. 
(Salmo 139:13)

Dios tiene cuidado de la aves, de los peces y por supuesto de la obra maestra de su creación:la humanidad. Además de cuidar de ti, Dios también tiene un propósito para tu vida. Dice la Biblia que Dios te vió desde que estabas en el vientre de tu madre, formó tus manos, tus rodillas, cada dedo de tus pies y desde entonces planeó un propósito para tu vida. 

Puede ser que llegaras a este mundo por deseo de tus padres, de sorpresa, por accidente o por error. Pero Dios, más allá de cualquier circunstancia, ya te tenía en sus planes y te dio un propósito que solo tú puedes realizar. ¡Solo tú puedes dar en el blanco! Y es ese mismo propósito el que te dará satisfacción y te hará sentir lleno. 

Si nunca has entregado tu vida a Cristo te invito a que hagas esta oración:
Padres celestial, reconozco que he pecado contra tí. Me arrepiente de mi pecado y rompo todo pacto con el mundo y con el infierno. Hoy entrego mi vida a Jesús para que sea mi Señor y Salvador. Padre revélame cuál es el propósito que tienes para mi. ¡Gracias porque ahora soy tu hijo! Amén.