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miércoles, 20 de noviembre de 2013

LA PUERTA AL ÉXITO



 Solo hay un tipo de persona que puede lograr el éxito: el que se atreve a hacer algo:El que deja su comodidad, quien deja la rutina, deja la pereza, para atreverse a hacer algo con su vida.



Y aunque la mayoría cree que el éxito tiene que ver con el dinero o con la vida profesional. En realidad el éxito tiene que ver con tu propósito.

Porque tu éxito inicia cuando descubres ¿Para qué Dios te creó? ¿Por que estás aquí?



Hay millones de personas en el mundo que no saben donde van, ni porque están en la tierra. Dios es un Dios de propósito y todo lo que Él crea tiene un razón de ser. El padre celestial nunca te creó para estar calentando una silla o para que estés acostado en un sillón. 

El te diseñó para cosas grandes. Tú tienes el potencial para desarrollar la tarea que Dios te encomendó. Solo acercarte al arquitecto de tu diseño, vive una relación diaria con Él, búscalo incasablemente y te mostrará el plan que creó para ti.  

lunes, 14 de mayo de 2012

TRABAJA POR TU PROMESA




Perezoso: ¿Hasta cuándo has de estar acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Proverbios 6:9

Dios es un Dios diligente y que siempre está en movimiento. Y es por esto que las personas que sirven a Dios en ministerios exitosos son personas que siempre están ocupadas. Haciendo una cosa tras otra.

Hay quienes, por ignorancia o por pereza,
se escudan en la fe y la bendición para no ser diligentes. Estas personas esperan sentados a que literalmente todo les caiga del cielo mientras ellos ven la televisión. ¡Totalmente equivocados!

Cuando alguien recibe una palabra profética, que verdaderamente viene de Dios (mucho ojo, hay personas que te hablan porque quieren parecer muy espirituales) tienes que trabajar por esa palabra. Moverte en fe.

Si Dios te dice “-serás un empresario-“, tienes que dar los pasos necesarios para convertirte en uno. Por ejemplo, estudiar, prepararte, abrir una oficina. No creas que un día despertarás vestido de saco y corbata, dirigiendo una empresa exitosa.

Además algo interesante que quiero destacar es que las palabras proféticas tienen “fecha de caducidad”, su vigencia no es ilimitada. Así que si no trabajas para alcanzar esa promesa de Dios para tu vida, caducará y tú seguirás sentado esperando.

Dios es un Dios diligente, que cumple sus promesas y  que desea que sus hijos sean bendecidos. Pero Dios está totalmente peleado con la pereza. Los Proverbios están llenos de advertencias a la persona perezosa; No hay lugar para la pereza en la vida de un hijo o hija de Dios. 

Debemos orar a Dios pero también accionar. Orar y accionar van de la mano para alcanzar lo que Dios te ha prometido.